Antes de contratar a un diseñador web, compruebe cinco cosas: qué hizo realmente, si puede resolver la tarea principal de su cliente, qué incluye el presupuesto, quién controla las cuentas y cómo se aceptará la entrega. Pida pruebas que pueda abrir, probar o confirmar por su cuenta.

Un portafolio atractivo es un buen punto de partida. Aun así, deja preguntas de compra sin resolver. Una persona puede haber definido el diseño visual mientras otra construía la web. Una demostración puede funcionar sin haber atendido nunca a un cliente real. Ambas situaciones son aceptables cuando se explican con claridad.

Esta guía está pensada para una empresa que va a encargar una web o una renovación. La lista es una propuesta práctica para evaluar proveedores; no es una certificación ni una garantía de éxito.

1. Compruebe el trabajo y la participación de la persona

Pida dos ejemplos relevantes. Dos es un punto de partida manejable, no una norma del sector. Si necesita un catálogo con solicitudes de presupuesto, el proveedor debería poder explicar un recorrido comparable; una portada bonita de un restaurante no responde por sí sola a esa necesidad.

Para cada ejemplo, pregunte:

  • ¿Puedo abrir la web publicada? Si ya no está disponible o es confidencial, ¿qué puede mostrar con permiso?
  • ¿Cuándo trabajó en ella y qué partes hizo personalmente?
  • ¿Fue una entrega a un cliente, una colaboración de equipo, una adaptación de plantilla o una demostración conceptual?
  • ¿Qué limitación condicionó el trabajo y qué cambiaría ahora?
  • ¿Quién se ocupa de la web actualmente?

Abra la página en su móvil y pruebe su recorrido principal. Un enlace público demuestra que la web existe. No demuestra quién la construyó, quién la controla ni cuánto negocio generó. Un crédito en el pie de página es otra pista, no una prueba concluyente de autoría.

Si el proveedor pasa a la selección final, pida permiso para hablar con un antiguo cliente. Use un contacto empresarial que pueda confirmar de forma independiente; un testimonio reenviado no equivale a una comprobación. Pregunte qué recibió, cómo se gestionaron los cambios, si llegaron las cuentas y los archivos acordados y qué ocurrió cuando algo falló. No solicite sus mensajes privados, facturas ni datos de clientes.

Un diseñador que empieza puede no tener referencias comerciales todavía. Los proyectos conceptuales bien identificados, una explicación honesta de su participación y una primera fase más pequeña pueden ofrecer material para evaluarlo. La falta de experiencia es una limitación que debe considerar; inventarla es un motivo para detener la contratación.

2. Pida una demostración de la tarea principal del cliente

Entregue el mismo resumen a los candidatos finalistas. Por ejemplo: «Un comprador debe encontrar un producto, entender el pedido mínimo y enviarnos una solicitud de presupuesto desde el móvil». Es una tarea ilustrativa, no el caso de un cliente concreto.

Pida que muestre un ejemplo relevante ya existente o que explique cómo resolvería ese recorrido. Mire más allá de la primera pantalla: ¿se encuentra la información?, ¿la acción de contacto conserva la referencia del producto?, ¿qué ocurre si falta un campo obligatorio?, ¿dónde llega la solicitud?

Para probar un envío, use un entorno de pruebas y una cuenta de correo que controle. No haga pedidos reales ni envíe consultas de prueba a un negocio ajeno. Si necesita una muestra funcional nueva, acuerde primero un trabajo pequeño y remunerado, sus derechos de uso y sus condiciones de aceptación. Pedir una web completa gratis no es una forma razonable de seleccionar proveedor.

Incluya comprobaciones básicas relacionadas con el encargo: presentación en móvil, navegación por teclado, foco visible, etiquetas comprensibles y mensajes de error útiles. Pregunte qué se probará antes del lanzamiento y qué pruebas recibirá. Las comprobaciones iniciales del W3C pueden servir de inicio, pero superar una revisión rápida no demuestra una accesibilidad completa.

No hace falta dominar el vocabulario técnico. El candidato debería poder explicar la tarea del cliente, las decisiones que implica y lo que usted podrá comprobar.

3. Compare el alcance escrito antes que los precios

Envíe el mismo resumen a todos los que preparen un presupuesto. Enumere páginas, idiomas, contenido, datos de productos, conexiones con otros servicios y condiciones de lanzamiento. Si ya tiene una web, indique qué debe seguir disponible y qué direcciones tienen que continuar funcionando.

Convierta las promesas generales en elementos que pueda aceptar:

Área Qué debe concretar la propuesta Prueba para aceptar la entrega
Páginas y contenido Páginas e idiomas concretos; quién redacta y aporta imágenes Las páginas acordadas contienen el material aprobado
Productos y funciones Cantidad de datos, campos, búsqueda, presupuestos o compra, exclusiones Una tarea representativa funciona con los datos acordados
Revisiones y cambios Rondas incluidas, responsabilidades al responder y presupuesto de extras Los cambios pedidos están incluidos o aprobados aparte
Lanzamiento y traslado Dominio, direcciones anteriores, formularios y dependencias del correo Los recorridos acordados funcionan en el dominio definitivo
Trabajo posterior Renovaciones, periodo de soporte, atención y exclusiones Hay un contacto identificado y responsabilidades escritas
Entrega y acceso Cuentas, archivos editables o exportaciones, licencias e instrucciones Puede entrar y realizar las tareas de gestión acordadas

Mantenga visibles las responsabilidades de diseño, creación de contenido, traslado y soporte, aunque se vendan juntas. Un precio menor puede incluir menos páginas, exigir que usted entregue los textos terminados o dejar la carga de productos a su equipo. Puede ser una compra razonable si su empresa puede asumir esas tareas.

Para preparar el presupuesto, consulte la guía de costes de una web empresarial. Para renovaciones y soporte, use la guía de mantenimiento. Aquí se trata de comparar lo que entregará cada proveedor, sin suponer un precio «correcto» universal.

4. Confirme el control de las cuentas y la salida

Pida que le enseñen cómo funcionará el acceso antes de contratar. «La web es suya» es demasiado general para resolver los detalles prácticos.

En el dominio, confirme la cuenta de registro, los datos del titular, el contacto de renovación y la forma de recuperar el acceso. En el alojamiento o la plataforma, confirme en qué cuenta estará la web, quién pagará las facturas periódicas y qué permisos recibirá su empresa. Cuando el servicio lo permita, use invitaciones individuales con los permisos necesarios en vez de compartir su contraseña principal.

La colaboración y la titularidad son acuerdos distintos. Por ejemplo, Shopify diferencia el acceso a una tienda del comerciante de una transferencia de titularidad. Pregunte qué modalidad se aplicará y cuándo se hará una posible transferencia. En Google Search Console, los propietarios pueden gestionar usuarios y permisos; ver una captura de tráfico no equivale a controlar la propiedad.

Enumere también qué recibirá o podrá utilizar mediante una licencia: textos, imágenes, archivos de diseño, código propio, temas, fuentes y extensiones, según corresponda. Pregunte qué elementos tienen licencias o suscripciones independientes y si podrá seguir usándolos cuando termine la relación. No dé por hecho que pagar incluye todos los archivos originales o el software de la plataforma; deje por escrito las entregas y las condiciones de uso.

Una suscripción con gestión puede ser una opción válida. Averigüe qué seguirá disponible si cancela, qué contenido o datos podrá exportar, qué exigiría un traslado y si existe un cargo de salida. Exportar contenido no siempre reproduce el diseño ni todas las funciones en otro servicio. Conviene resolver estas preguntas cuando todavía puede elegir.

Al recibir la web, entre con la cuenta de su empresa. Pruebe la tarea de edición o publicación acordada y localice los datos de renovación. Una lista de contraseñas, por sí sola, no demuestra una entrega utilizable.

5. Acuerde qué demuestra cada hito

Vincule las revisiones y los hitos de pago a entregas identificables. El número de fases y el reparto de pagos dependen del trabajo; pedir un anticipo, por sí solo, no determina la fiabilidad de un proveedor.

Una secuencia posible es aprobar el plan de páginas, revisar una versión de prueba con su contenido, aceptar la web publicada y completar la entrega de accesos. Escriba quién aprueba cada fase, qué debe funcionar, cómo se comunican los fallos y cómo afectan las nuevas peticiones al precio o la fecha. Distinga una función acordada que falla de otra nueva que se le ocurrió después.

Concrete también las promesas sobre buscadores. ¿Qué significa «SEO incluido»: títulos, comprobación de que las páginas pueden indexarse, redirecciones de direcciones modificadas, mapa del sitio o investigación y contenido continuos? Son entregas distintas. La guía de contratación de Google recomienda comprobar trabajos anteriores y referencias, y advierte sobre las garantías de primer puesto.

Una web publicada, una página indexada por Google, una visita desde el buscador, una consulta y una venta son sucesos diferentes. Si el candidato afirma haber obtenido un resultado, pregunte qué midió, durante qué periodo y cuál fue su aportación. Puede negarse a compartir datos privados de clientes; en ese caso, el resultado sigue sin verificar. Una captura o una promesa no resuelve esa falta de pruebas.

Detenga la decisión si el candidato evita repetidamente explicar su participación, no concreta el presupuesto o deja sin resolver el acceso a sus cuentas y la cancelación. Un enlace roto en un portafolio antiguo merece una pregunta; no basta por sí solo para acusar a alguien de falta de honestidad.

6. Un mensaje que puede reutilizar

Envíelo después de explicar su negocio y la tarea que debe facilitar la web:

Comparta, por favor, dos ejemplos relevantes y explique su participación en cada uno. Me gustaría revisar el recorrido principal del cliente desde un móvil, comparar un alcance por escrito y confirmar quién controlará el dominio, la plataforma y las cuentas de búsqueda. Incluya también los cargos periódicos, los elementos de entrega y las condiciones de cancelación o traslado. Si procede, ¿podría hablar con un antiguo cliente con su permiso?

Guarde las respuestas junto al mismo resumen del encargo. Marque cada punto como confirmado, pendiente o excluido. Antes de elegir, resuelva lo que impediría publicar, utilizar la web con normalidad o entregársela en el futuro a otro proveedor. No necesita convertirse en desarrollador para pedir esas pruebas.

¿Basta con un portafolio atractivo?

Muestra criterio visual. Compruebe también la aportación concreta del candidato, una tarea relevante que funcione y las condiciones de entrega propuestas.

¿Debo descartar a quien use plantillas o herramientas de IA?

Pregunte qué adaptó, qué licencias se aplican, cómo revisó el resultado y quién lo mantendrá. La herramienta, por sí sola, no demuestra competencia ni mala calidad. Puede evaluar el resultado entregado y las responsabilidades acordadas.

¿Una primera fase pequeña y remunerada puede reducir la incertidumbre?

Puede permitirle observar cómo trabaja el candidato, si están claros el alcance, el pago, los derechos y la aceptación. No garantiza que un proyecto más grande vaya a salir bien.

Si todavía está decidiendo qué necesita arreglar antes de contactar con proveedores, empiece con la lista de revisión de una web empresarial. Le ayudará a preparar un encargo más útil que «hacer que la web se vea moderna».